
Natalio Mario Grinman
Carta del Presidente
“Es ahora o nunca; este es el último tren”, se ha dicho recientemente para referirse a las oportunidades que se abrieron para nuestro país a partir de las transformaciones encaradas por la gestión del Presidente Javier Milei.
¿Será cierto que esta es la última oportunidad para la Argentina? Con la perspectiva que dan los años vividos, me permito dudar de esa sentencia. Sucede que en reiteradas coyunturas se ha pronunciado esa máxima, y lo cierto es que los trenes han seguido pasando. Claro que los argentinos nos hemos quedado en la estación, pero no por escasez de material rodante, sino por sucesivos errores en nuestro obrar.
Dicho esto, no creo entonces que esta sea la última ocasión de éxito para nuestro querido país. Pero sí estoy convencido de que desperdiciarla sería algo tremendamente lamentable. Permanecer en el andén es costosísimo. Las generaciones presentes no pueden aguardar que dentro de algunas décadas los argentinos del futuro hagan de una buena vez lo que hay que hacer. Se va la vida esperando.
En el convencimiento de la importancia de aprovechar la oportunidad presente, y fiel a los principios establecidos en su estatuto social y a las banderas defendidas a lo largo de su historia centenaria, durante 2025 la CAC acompañó el rumbo general de la administración nacional, signado por el ordenamiento del Estado, la revalorización del sector privado y la integración al mundo.
En este marco, la CAC celebró la reducción de la presión tributaria nacional y abogó por que a nivel subnacional se acompañe dicha tendencia; a la par que desarrolló múltiples actividades para promover el crecimiento de las empresas argentinas y favorecer su inserción internacional. Asimismo, durante el año recibió numerosísimas delegaciones del exterior —incluida la visita del Presidente de Ecuador a la sede de la Entidad, así como del secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), del presidente ejecutivo de CAF - Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, y de diversos embajadores de todo el mundo—, lo que da cuenta tanto del renovado interés internacional por la Argentina como del posicionamiento de la CAC como institución de referencia.
En ese mismo sentido, la Cámara continuó elaborando informes de relevancia para el sector, abordando temáticas clave como el consumo, el empleo y la venta ilegal, con el objetivo de aportar diagnósticos rigurosos y herramientas útiles para la toma de decisiones. Complementariamente, a través de la realización de webinars, se ofrecieron diversas instancias de divulgación y análisis orientadas a acercar información relevante y actualizada a las empresas de todo el país. Durante 2025, la CAC acercó a los diversos niveles de gobierno propuestas orientadas a facilitar el desarrollo del sector representado, a la par que marcó objeciones y observaciones cuando lo juzgó conveniente.
A la vez, se llevaron a cabo las negociaciones paritarias de trabajadores mercantiles y de viajantes de comercio; se desarrolló la Asamblea Ordinaria de la Institución, a fin de renovar parcialmente los ámbitos de conducción de la Cámara —tras lo cual tuve el honor y la responsabilidad de ser reelecto al frente de la Entidad—; y por 22° año consecutivo, Americas Society / Council of the Americas, en asociación con la CAC, organizó la tradicional jornada “Argentina: perspectivas económicas y políticas”, que al igual que en 2024 contó con la disertación del Presidente de la Nación.
En otro orden, la Entidad asumió la presidencia del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICyP), espacio que organizó importantes actividades, incluyendo un almuerzo con el primer mandatario.En materia internacional, la CAC siguió ejerciendo la titularidad del capítulo nacional de la Cámara de Comercio Internacional y de la Asociación Iberoamericana de Cámaras de Comercio, Industria y Servicios; a la vez que tuvo una significativa presencia en espacios tales como la Federación Mundial de Cámaras, el BIAC (el brazo privado de la OCDE), la Cámara de Comercio Latina de los Estados Unidos, el Consejo de Cámaras de Comercio del Mercosur (del que ejercimos su presidencia durante la primera parte del año), la Organización Internacional del Trabajo y el Business 20. En paralelo, renovamos nuestra posición en la vicepresidencia de la Asociación Latinoamericana de Exportadores de Servicios.
Simultáneamente, la formidable tarea educativa de la Cámara siguió adelante, tanto a través del área de Desarrollo Profesional, que continuó expandiendo su oferta educativa gratuita de alcance federal, como en lo que refiere al Instituto Privado CAC y la Universidad CAECE, que desarrollaron sus labores con la calidad que los caracteriza. En definitiva, 2025 fue un año de intenso trabajo para la Cámara en múltiples frentes, pero que en modo alguno constituyó algo aislado o extraordinario, sino que se inscribe en una trayectoria de esfuerzo y profesionalismo, de lo que dan cuenta las memorias de ejercicios anteriores.
Llegado a este punto, me permito usar unas líneas para recordar que en tiempos recientes surgieron en diversos ámbitos objeciones al financiamiento de las instituciones gremiales empresarias de la Argentina, que en el fondo son cuestionamientos a su propia existencia, pues muchas de ellas serían inviables sin mecanismos adecuados para solventarlas. En cada rincón del país el gremialismo empresario cumple una importantísima labor: gestiones ante los poderes públicos, negociaciones con los sindicatos, capacitaciones, asesoramiento, actividades de promoción y un largo etcétera.Sería bueno que quienes realizan tales planteos hicieran el ejercicio sincero de reflexionar acerca de esta labor que realizamos en las entidades, no solo en beneficio del sector representado, sino en pos del progreso económico y social del conjunto del país. Documentos como la presente Memoria, que ofrecen un pormenorizado testimonio de las acciones y gestiones de nuestra Cámara, pueden servir para ello. Claro que es un obrar perfectible, claro que cometemos errores, pero, con humildad, quiero afirmar que estoy convencido de que el beneficio que generamos a la sociedad es claramente superior al costo.
Aprovecho esta mención para reconocer el compromiso de tantísimos hombres y mujeres que conforman la Cámara y que hacen posible esa labor: directivos, socios, integrantes de las comisiones asesoras, miembros del staff y colaboradores de la Entidad en general. Antes de concluir, unas breves reflexiones sobre el porvenir. Aunque no está plenamente concluida, la estabilización macroeconómica encarada por el actual Gobierno Nacional —basada en el orden fiscal y monetario— alcanzó un muy importante grado de avance, lo que brinda las circunstancias apropiadas para encarar transformaciones de fondo. La hora de las tan necesarias “reformas estructurales” parece haber llegado. La revolución tecnológica mayúscula a la que asiste la humanidad (con la irrupción de la inteligencia artificial como elemento paradigmático) aceleró los tiempos e hizo que ciertos cambios que años atrás eran importantes hoy directamente resulten imprescindibles.
Felizmente, y contrariamente a lo que ocurría hasta no hace mucho tiempo atrás, se observa en la ciudadanía un apoyo a las políticas de modernización vitales para afrontar los nuevos tiempos; y en el Gobierno Nacional se aprecia una firme convicción para llevarlas a cabo. El éxito no puede darse por descontado, pero vislumbro un momento por demás propicio para revertir nuestra decadencia secular. Confío en que esta vez los argentinos no nos quedaremos en el andén y tendremos el coraje de subirnos al tren del progreso y la convicción de mantenernos en él. La CAC renueva su compromiso de hacer lo que esté a su alcance para que avancemos en esa dirección. Que así sea.